Concha
Aunque comparte con Loïe el origen orgánico y el trabajo completamente manual, Concha se centra más en el volumen y la presencia. Las formas recuerdan a un caparazón invertido: más gruesas, envolventes y con carácter.
Cada pieza se modela a mano, por lo que, aun siguiendo una misma línea, ninguna es idéntica: cambian ligeramente las medidas, las curvas y la asimetría, reforzando su singularidad.
En los bordes aparecen pliegues y giros donde a veces se deja ver el reverso del pendiente. Ese detalle genera un contraste interesante entre el color esmaltado y pulido y la base de barro al natural, más cruda y matérica. El resultado es una pieza sobria, elegante y con fuerza.